Memoria de lo cotidiano indaga el modo en que el entorno que nos rodea forma nuestra identidad según las experiencias vividas desde nuestra infancia, se centra en ciertos elementos concretos o lugares conocidos que una vez fueron importantes en nuestro ámbito más cercano quedándose así marcados en nuestra memoria, acompañándonos siempre con un impacto sentimental y sensorial que difícilmente podemos olvidar, como si estuviera injertado en nuestro adn, podemos conseguir transportarnos a ciertas vivencias y hacer una regre- sión gracias a los 5 sentidos.
Estos componentes en el momento presente que los percibimos no parecen que vayan a tener ninguna trascendencia al estar acostumbrados a ellos pero nos afectan más tarde en el futuro sobre nuestros gustos, los hábitos de consumo y hasta la toma de decisiones a la hora de elegir que queremos que forme parte de nuestro escenario.
De alguna manera en el plano físico como un tablero de juego se va creando nuestra partida, nuestro camino, en el que se van vislumbrando partes de nuestro pasado mezcladas con nuevas influencias que vamos adquiriendo. Tras comprobar el vertigino- so ritmo al que avanzan las nuevas tecnologías las personas se aferran cada vez más a rituales que podrían quedar obsoletos como la música en formato físico, juegos manuales, alimentos sin procesar, prácticas analógicas, etc
El proyecto se extrapola hacia la manera que tienen de operar actualmente los mercados con la publicidad y el marketing usando el recuerdo o el anhelo en su beneficio como una herramienta de énfasis psicológico para acercarse al espectador evocándole recuerdos de tiempos pasados y despertando en ellos un sentimiento profundo de nostalgia.
Esto también genera la pregunta de si lo que consumimos a diario son gustos reales o infundados por la manipulación de sentimientos.